Gastronomia

 
 

    La base de la cocina de la comarca es el arroz, en múltiples variedades siempre acompañadas con los productos de la huerta. Nos encontramos con paella con pollo, con conejo, arroz "caldós", con "fesols i naps", al horno, con pasas, el arroz de puchero con
 pelota, etc.
 
    Los pescados no tienen mucha presencia en la cocina comarcal, a excepción del "allipebre" y "suc d'anguiles", un guisado hecho
 con anguilas y patatas.

     Muy importantes son las verduras, producto de la tierra, y cualquier tipo de fruta: naranjas, sandías, melones, etc.
 Mención aparte merecen los dulces. Cada época del año tiene su dulce tradicional: los buñuelos de fallas, el "arnadí", dulce de
 calabaza y boniato, típico de Pascua; las "cocas" (tortas) de naranja, de manteca, de nueces y pasas, etc.; y, sobre todo, los
 panquemados de Pascua, llamados "monas", muy típicos de la localidad de Alberic.
 
    LA MONA DE ALBERIC. Cuenta la leyenda que un rey sarraceno se instaló en Alberic por ser un sitio magnífico y saludable,
 con frondosos pinos, grandes árboles con flores, y rodeado de campos donde se cultivaban verduras y frutas.
 El rey quería que su hermosa esposa curase de una enfermedad que la estaba matando y por la que no tenía apetito.
 Le hizo un gran palacio en medio que la montaña que adornaba Alberic. Todos los habitantes, enterados de la enfermedad de la
 sultana, le prepararon muchas comidas, dulces, pasteles, ensaladas; pero nada de esto resultó positivo para devolverle el apetito.
 Pocos días después una mujer llamada la "Mona" le preparó una comida misteriosa que tardó tres días en hacer. Salió camino de
 palacio cargada con su comida tapada con una servilleta blanca. Cuando llego pidió que la dejaran sola con la sultana.
 Entonces la Mona quitó la servilleta y lo que apareció en el plato fue un dulce con una forma redonda y que parecía un pecho de
 mujer, "tanto por su forma como por su hermosura". Tenía un color tostado y muy blandito al tacto.
 La sultana estaba extrañada de ese dulce tan raro y decidió probarlo. Primero un trozo, después otro, y así hasta que lo terminó.
 De esta manera la sultana curó de su enfermedad y el rey agradeció al pueblo de Alberic todo lo que habían hecho por él y por su
 esposa.
 De este modo, el llamado "pan de huevo" o panquemado se convirtió en "la mona", en honor a la mujer que salvó a la sultana.
 Desde entonces, en Alberic se han elaborado miles de "monas", que al llegar la Pascua de Resurrección van a parar a muchos
 puntos de España, donde se saborea la magnífica calidad de esta tradición de Alberic.